Una segunda víctima ha acusado formalmente a Íñigo Errejón de agredirla sexualmente en octubre de 2021 en el domicilio del que fuese dirigente de Sumar, según avanzó RTVE Noticias. El letrado que lleva la acusación es Alfredo Arrién, el mismo que eligió Elisa Mouliaá en su proceso. En esta ocasión, se solicita de forma expresa “la protección y confidencialidad absoluta de la identidad de la persona denunciante” y se interesa que sus datos personales “no sean relevados ni incorporados a actuaciones accesibles a las partes, salvo en los supuestos legalmente imprescindibles y bajo las debidas garantías”.
El abogado realizó esta petición con carácter previo a la exposición de los hechos que motivan la denuncia por parte de “una actriz de reconocida notoriedad pública y proyección, cuya actividad profesional comporta una permanente exposición mediática”. Ante esta eventual repercusión mediática, la mera difusión de los datos personales de la víctima “supondría un riesgo real, concreto y grave para su derecho fundamental a la intimidad y a la propia imagen, reconocidos en el artículo 18 de la Constitución Española”. “A ello hay que añadir el miedo que sufre mi representada a represalias por parte del denunciado, el cual ha tenido un cargo público de notoriedad y relevancia”, se dice en el documento.
El relato de los hechos
El abogado cuenta que la víctima comenzó el contacto con Errejón primero por redes sociales, luego mediante Telegram y finalmente en persona. A raíz de los primeros encuentros esporádicos y la comunicación frecuente mantenida entre ambos, Errejón “comenzó a manifestar conductas de carácter controlador y celoso, interesándose de forma insistente por las amistades, salidas y relaciones sociales de la denunciante, generando situaciones de tensión y reproche”.
El 16 de octubre de 2021, ocho días después de la presunta agresión de Errejón a Elisa Mouliaá, la víctima estaba en una boa y Errejón le propuso que fuese con él a una fiesta en Móstoles (Madrid), pagándole el taxi para que fuese. Allí, tras beber y consumir cocaína ambos, según el relato de la denuncia, Errejón tuvo “comportamientos que podían interpretarse como controladores, celosos o posesivos”.
Mantuvieron un encuentro sexual y, posteriormente, se fueron a la casa de Errejón. Tanto en el trayecto como en el domicilio, Errejón la obligó a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento, llegando a decirle “si gritas será peor” o “si te resistes será peor”. En un momento dado Errejón la violó “de manera sorpresiva y violenta”, sujetándola del cuello, añade la denuncia.
Tras estos hechos, la denunciante “le recriminó, siendo ignorada por él, tras lo cual, mi representada abandonó el domicilio”. Volvió a ve a Errejón en una ocasión más y al ver que persistía en su comportamiento controlador, “exigiendo el envío de ubicación en tiempo real y realizando llamadas insistentes”, no volvió a quedar.
Finalmente, la relación terminó, aunque Errejón llegó a manifestar que finalizaría “cuando él quisiera y no cuando ella quisiera”, manteniendo contacto en redes sociales hasta el 6 de enero de 2022. Fue en dicha fecha cuando la denunciante “sufrió un ataque de pánico en su domicilio, iniciando tratamiento psicológico y psiquiátrico. Desde entonces no ha vuelto a mantener contacto presencial con el denunciado”.
En el texto se informa de que el miércoles, 25 de febrero, la denunciante fue a la Policía Nacional a interponer la denuncia, pero, “dado que los agentes tenían la obligación de introducir los datos en el sistema VioGén, al cual tienen acceso numerosos profesionales de diferentes ámbitos”, instaron al letrado a acudir directamente ante la Sección de Violencia relacionada con Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, para poder preservar el anonimato.








