Los menores de 16 años no podrán comprar bebidas energéticas. Así lo anunció Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que pondrá en marcha una normativa para prohibir la venta de todas las bebidas energéticas que tienen más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros. Esta medida llega poco antes de que en Galicia entre en vigor una norma, lo hará el 7 de marzo, que prohíbe tanto la venta como el consumo de bebidas energéticas, pero eleva la edad a los 18 años. Asturias también se encuentra en pleno desarrollo normativo con la misma edad límite que Consumo.
Desde el ministerio aseguran que la norma está en pleno desarrollo y que esperan que vea la luz lo antes posible. Sobre qué tipo de rango legislativo “aún no se ha cerrado la forma”, dado que tiene todavía por delante un proceso de tramitación y “los plazos del Consejo de Ministros no dependen de nosotros”, comentan desde el departamento liderado por Bustinduy.
Consumo lleva tiempo vetando estos productos mediante diferentes iniciativas. La pasada semana se incluía la prohibición de publicidad de alimentos insanos para menores y en 2025, con la aprobación del Real Decreto de comedores escolares, las prohibieron en colegios e institutos, llegando así la prohibición estatal.
Un gran apoyo social
Bustinduy justificó la necesidad de esta medida en el apoyo social recibido. El barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas que adelantó la semana pasada la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) indica que nueve de cada diez personas en nuestro país están de acuerdo con esta prohibición. También destacó el ministro que en este dato se incluye un apoyo muy alto de los jóvenes: un 88,3% de los encuestados entre 18 y 35 años apoya prohibir las bebidas energéticas.
Esta iniciativa se añadirá a la prohibición de la venta de bebidas energéticas en los centros escolares de todo el país que impulsó este ministerio, con la aprobación del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles. También se apoya en el informe sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas que elaboró el Comité Científico de la AESAN en 2021, que aseguraba que un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos fisiológicos no deseados que van desde la alteración del sueño (tiempo para conciliarlo y duración de este), hasta efectos psicológicos y alteración del comportamiento, así como trastornos cardiovasculares.
Se debe destacar también la labor del grupo de trabajo sobre medidas energéticas, coordinado por la AESAN y en el que participan diversos ministerios y gobiernos autonómicos. Hay que añadir que esta iniciativa va en línea con las medidas que están adoptando diferentes países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania.
Buena acogida por la comunidad médico-científica
El anuncio de Consumo ha tenido buenas críticas entre médicos y expertos en alimentación, como recoge Science Media Center: “Múltiples estudios y evaluaciones de riesgo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) llevan años señalando que los adolescentes alcanzan más rápidamente niveles de cafeína asociados a toxicidad cardiovascular”, como asegura Jesús Francisco García-Gavilán, investigador en el grupo de Alimentación, Nutrición, Desarrollo y Salud Mental del área de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira y Virgili.
García-Gavilán no tiene dudas: “Estas bebidas no tienen cabida en la dieta infantil y juvenil. Instituciones de referencia en salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP), han advertido que los riesgos neurológicos, cardiovasculares y metabólicos superan ampliamente cualquier supuesto beneficio”.








