Como 23F es como se conoce a aquel 23 de febrero de 1981 en el que la democracia en España estaba dando sus primeros pasos después de la caída de la dictadura de Francisco Franco y un grupo de militares sublevados quiso imponer un golpe de Estado. El coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, era uno de los líderes e irrumpió en el Congreso de los Diputados, donde disparó en tres ocasiones y retuvo a los diputados, que estaban celebrando una votación para la elección del nuevo presidente.
Ahora, 45 años después, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó los documentos desclasificados de aquel día, tras asegurar que ya no suponen “un riesgo para la seguridad y defensa del Estado”. La información difundida incluye transcripciones de conversaciones grabadas, documentos del plan a llevar a cabo, informes policiales y notas judiciales. En algunas de ellas habla Carmen Díez Pereira, la esposa de Tejero, con otras personas y alude al militar en varias ocasiones como “tonto desgraciado” y reprochan que lo hayan abandonado “como una colilla”.
“Disparar a matar” si fuera necesario
Los archivos desclasificados del intento golpista milita evidenciaron detalles sobre el plan de asalto a la sede de Televisión Española, después de casi dos horas de la toma del Congreso. Un grupo de militares de la División Acorazada Brunete ocupó la sede de RTVE para controlar la emisión televisiva, difundir comunidades del bando golpista y evitar que la radiotelevisión pública sirviera de altavoz al Gobierno constitucional.
La presencia de los militares en los estudios de RTVE se prolongó durante toda la noche y los soldados se acuartelaron en el interior de las instalaciones. Un soldado aseguró que habían sido instruidos para “disparar a matar” en caso de que fuese necesario. “El primer tiro al aire y el segundo a dar”, describió el uniformado en alusión a una orden recibida para acabar con cualquiera que se resistiera al golpe.
De forma paralela, el Centro Superior de Información para la Defensa (CESID) emitió un informe, que se publicó sin fecha ni firma, en el que destacó que seis miembros de esa fuera “participaron activamente de los hechos del 23 de febrero” ya sea como conocedores del intento golpista, facilitadores de su ejecución o el posterior encubrimiento de los hechos. El documento detalla que un capitán facilitó “medios, emisores y vehículos” para la cuadrilla que asaltó el Congreso. De todos ellos, solo el capitán Gómez Iglesias fue condenado a prisión, seis años.
El rey, contra el golpe de Estado
El relato inmediato que hizo La Zarzuela de los acontecimientos del 23F quedó materializado en un informe del Ministerio de Defensa redactado tras el golpe de Estado y difundido este miércoles. El documento revela que, ya de madrugada, Juan Carlos I ordenó a Milans del Bosch, uno de los líderes de los sublevados, que retirará “todas las unidades” desplegadas. “Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey”, aseguraba Juan Carlos I.
El monarca también le transmitió: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”. La defensa del sistema democrático que hizo Juan Carlos I durante el golpe de Estado ya había sido reivindicada por él mismo en sus memorias, publicadas en Francia en las que dice ser el que desarticula el 23F.
Entre los documentos liberados por el Gobierno también se incluyen escritos de solidaridad que varias naciones enviaron a España para sofocar la revuelta, entre ellas México, Argentina, Cuba, Uruguay, Puerto Rico, Reino Unido, Alemania o China. Muchas de ellas destacaron también el papel del monarca, destacando la carta de Fidel Castro donde reconocía su “rápida y decidida participación”.








