Los sueldos de los reyes de España subirán en este 2026. Esta medida se ha conocido tras aplicarse la subida del 1,5% aprobada para los funcionarios del Estado, tal y como ha informado la Casa Real. En este sentido, Felipe IV cobrará este año 290.000 euros, 4.311 más que en 2025, y Letizia percibirá 160.000, 2.881 más. También verá incrementada su asignación la reina Sofía, que percibirá 131.000 euros este año, 2.438 euros más que en el ejercicio anterior.
Estos incrementos se producen en el marco de la actualización salarial aplicada al conjunto de los empleados públicos. Sin embargo, la partida global destinada a la Jefatura del Estado se mantiene congelada en 8,4 millones de euros, ya que los Presupuestos Generales del Estado continúan prorrogados desde 2023. La Constitución establece en su artículo 65 que el Rey recibe de los Presupuestos Generales del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia y casa y que puede distribuirla “libremente”.
Princesa e Infanta, sin sueldo asignado
En la práctica, desde hace seis años, únicamente reciben asignación directa el rey Felipe VI, la reina Letizia y la emérita Sofía. Otros miembros de la familia real, como la princesa Leonor y la infanta Sofía, no cuentan con sueldo asignado, tampoco Juan Carlos I desde abril de 2020, cuando su hijo decidió retirarle la asignación.
La subida de este 2026 llega después de la congelación salarial que ha afectado a la Corona en los últimos años. Durante varios ejercicios las retribuciones se mantuvieron sin cambios, en línea con la política de austeridad aplicada al sector público. La última etapa de presupuestos prorrogados también ha implicado que, aunque se hayan aplicado subidas vinculadas a los funcionarios, la Casa Real no haya visto incrementada su asignación global.
Desde que se produjo la llegada de Felipe VI al trono, Zarzuela ha reforzado sus compromisos de transparencia institucional. Cada año publica el desglose detallado del presupuesto, en el que se incluyen partidas destinadas a personal, gastos corrientes, actividades institucionales, inversiones y asignaciones a los miembros de la familia real.
Las normas de la Casa Real sobre los regalos
Los regalos forma parte de la agenda institucional de la familia real por sus viajes oficiales, audiencias y otros actos. Lejos de ser un privilegio, la Casa Real cuenta con una normativa estricta que regula lo que se debe hacer con ellos, qué pueden aceptar, qué no y, sobre todo, el destino final de los mismos.
El principio más importante es que los miembros de la familia real española no pueden aceptar para sí mismos regalos que superen los usos sociales o de cortesía, ni tampoco favores, servicios o ventajas que puedan condicionar el ejercicio de sus funciones. Tampoco pueden obtener obsequios que, por su valor económico, finalidad comercial o publicitaria, o por su propia naturaleza, puedan comprometer la dignidad institucional de la Corona.
Cuando un regalo se considera institucional, pasa a integrarse en el Patrimonio Nacional, quedando así al servicio del interés general. En cuanto a los regalos de carácter personal, solo se pueden aceptar cuando se ajustan estrictamente a los usos sociales o de cortesía. Si superan este umbral reciben el mismo tratamiento que los regalos institucionales o se ceden a entidades sin ánimo de lucro que persiguen fines de interés general o a administraciones y organismos públicos dedicas a la conservación y gestión de bienes similares. Ni los reyes ni sus hijas pueden aceptar regalos en dinero ni préstamos sin intereses o con condiciones más favorables a las del mercado.
El control de todo este sistema recae en la Secretaría General de la Casa de Su Majestad el Rey.








