Hasta el momento, ocho bebés lactantes han sufrido vómitos y problemas gastrointestinales después de haber consumido leche infantil cuya composición se investiga por posible contaminación con la toxina cereulida. Cinco de estos pequeños tuvieron que ser hospitalizados, tal y como se informó en el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) y adelantó el diario El País. En ninguno de los casos la causa de los vómitos ha podido confirmarse mediante estudios de laboratorio, pero los pequeños habían consumido productos potencialmente afectados por la contaminación.
Desde el pasado mes de diciembre se han retirado del mercado, de forma preventiva, varios lotes de leche infantil de diferentes marcas tras ser detectada la presencia de cereulida en algunas muestras. La cereulida es un toxina que puede provocar náuseas, dolor de estómago y vómitos, así como producir deshidratación en los bebés. Sus efectos son, en general, bajos o moderados, aunque dependen de la edad infantil. Los más vulnerables a los riesgos son los recién nacidos o bebes menores de seis meses.
En cuanto a la toxina, está producida por la bacteria Bacillus cereus (B. cereus). Dado que esta bacteria está ampliamente distribuida en el medioambiente (en el suelo, agua y plantas, por ejemplo), está presente de forma natura en una amplia variedad de materias primas y de productos alimenticios tanto de origen animal como vegetal. Según la información del ECDC, se tomó la decisión de retirar las leches del mercado tras detectar la contaminación en uno de los ingredientes de las fórmulas, el ácido araquidónico, que se utiliza como suplemento de omega 6.
Afecta a varios países
La retirada de productos que se ha llevado a cabo en los últimos meses ha afectado a varios países, tanto dentro como fuera de la Unión Europea. Según las autoridades europeas, “los productos retirados han tenido una amplia distribución en la UE y otros países; por lo tanto, la probabilidad de exposición a un lote de fórmula contaminada es de moderada a alta para los lactantes que la consumen”.
De acuerdo con el informe de ECDC, se señala que el riesgo para los menores de un año, los pequeños que en principio son más vulnerables a los efectos de la toxina, es “moderado”. Se añade que “muchos de los productos contaminados han identificados y retirados, por lo que las probabilidades de exposición se están reduciendo, y eso también rebajará los riesgos”.
Sobre la situación que se vive en otros países también se pronunció la ECDC. Así, en Bélgica, han dado positivo a exposición de cereulida en muestras fecales cinco bebés; en Francia se investiga la relación con la toxina de 11 hospitalizaciones infantiles, cinco de ellas confirmadas por el consumo de leche de fórmula, mientras que en el resto no fue posible constatar su uso; y en el Reino Unido se ha informado de 36 casos de bebés con síntomas gastrointestinales después de consumir los botes implicados en la alerta.
Una evaluación de riesgo
Según ha señalado la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha realizado una evaluación del riesgo para la cereulida en lactantes y ha determinado las concentraciones de cereulida en los preparados para lactantes y en los preparados de continuación que podían ser preocupantes desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Esta evaluación pretende ayudar a los gestores de riesgos de la Unión Europa a determinar cuándo deben retirarse los productos del mercado como medida de precaución para salud pública.
La AESAN ha ido detallando la retirada de lotes, que afectan a productos de Nidina 1, Lactalis Nutrición, Babybio Caprea 1 y Babybio Optima 1, Almiron y Bledina.








