Un hombre aceptó la condena de 22 años y medio de cárcel por el asesinato de su mujer, perpetrado en la ciudad de Logroño en 2023 y otros seis años por cada uno de los tres delitos de homicidio en grado de tentativa al intentar ahogar en el río Ebro a los tres hijos de la pareja. Además, sumar otros nueve meses por maltrato en el ámbito familiar. El acusado también aceptó el pago de una indemnización de 1,2 millones de euros a sus hijos y de 200.000 euros a los padres de la víctima, Salwa.
La Audiencia Provincial de La Rioja celebró la vista de conformidad por estos hechos, lo que evitó la celebración del juicio con jurado, que estaba previsto a partir del próximo viernes, día 13 de febrero. A la hora de imponer la pena se tuvo en cuenta la atenuante de confesión respecto al delito de asesinato, al reconocer los hechos en el momento de su detención, ocurrida en la ribera del Ebro tras intentar ahogar a los tres menores. También los agravantes de parentesco y género.
Un plan preconcebido
Tras la celebración de la vista de conformidad, Laura Ramírez, abogada de la acusación particular en representación de la familia de la víctima declaró a lo medios de comunicación que para ellos era “muy importante honrar a Salwa y, sobre todo, que se hiciera justicia con ella”. También destacó el “reconocimiento del asesinato con todas las agravantes”.
Ramírez subrayó que el acusado aceptó que hubo un plan preconcebido para llevar a cabo el asesinato, mató a su mujer con “alevosía y ensañamiento”, además de “prorrogar su agonía”. En cuanto a los menores, también reconoció el acusado que “quiso matar a sus hijos” y admitió que en el matrimonio hubo maltrato habitual, algo que Salwa había relatado a su madre, añadió la abogada.
El detenido, que no ha pedido perdón por ninguno de los hechos, según dijo la abogada, no podrá comunicarse con sus hijos, un niño de 8 años y dos niñas de 9 y 11 años cuando ocurrieron los hechos, de los que ha perdido la patria potestad. Además, no podrá aproximarse a los mismos a menos de 1.000 metros durante 10 años, una vez cumplida la pena de 22 años y seis meses por el asesinato.
Una rendición del acusado
Mientras, Victoria de Pablo, letrada de la acusación popular por la Asociación Clara Campoamor, matizó que “más que un pacto de conformidad, ha sido una rendición por parte del acusado, tras reconocer un asesinato con alevosía y ensañamiento, por el hecho de ser mujer y en el marco de su relación matrimonial”. También consideró De Pablo “muy importante” que el acusado haya reconocido la tentativa de homicidio sobre sus tres hijos ya que “en un primer relato dijo que se quería suicidar y que lo vieran” los niños.
Los hechos probados de lo sucedido en Logroño
Según el relato de los hechos que se recogen en el Escrito de Calificación Conjunta de Conformidad, el acusado, en ejecución de un plan previamente concebido, llevó a sus tres hijos menores a una biblioteca de Logroño con el fin de apartarlos del domicilio familiar. Regresó a casa y atacó de forma sorpresiva a Salwa, con la intención de acabar con su vida mediante golpes y cuchilladas.
Una vez mató a su esposa, recogió a los hijos y se trasladó con ellos a la Ribera del Ebro, donde intentó acabar con su vida arrojándolos al río a sabiendas de que ninguno sabía nadar. El hijo menor logró escapar y pedir auxilio y las dos hijas fueron rescatadas por personas que se encontraba en el lugar.








