Un total de 105 personas fueron detenidas en la operación Sombre Negra, llevada a cabo en Andalucía y Canarias y en la que se consiguió desmantelar una organización logística de apoyo al narcotráfico en el Atlántico que llegó a mover 57 toneladas de cocaína. En este ataque al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar, la Policía Nacional ha constatado el uso de comunicaciones encriptadas y de tecnología puntera con la que los narcos podían operar durante la noche.
La organización llegó a pagar 12 millones de euros a la familia de uno de los tripulantes, fallecido mientras alijaba droga, para garantizar su silencio y evitar cualquier vinculación con las actividades delictivas.
Una operación en dos fases: junio y noviembre
La operación se ha realizado en dos fases. La primera finalizó el pasado mes de junio en Canarias con 48 detenidos y 29 registros en Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura, mientras que la segunda se dio en noviembre en Andalucía, con 57 arrestados y 20 registros en Algeciras, La Línea de la Concepción y Jerez de la Frontera.
El operativo policial se ha prolongado durante más de un año y en el mismo han participado diferentes países, lo que ha posibilidad la intervención de 10.400 kilogramos de cocaína, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, múltiples cuentas bancarias, dos hexacópteros o megadrones, más 800.000 euros y más de 150 teléfonos. A todo ello, añadir numeroso material de última generación usado para las telecomunicaciones y útiles destinados al tráfico marítimo valorado en cerca de 2.5 millones de euros.
Entre todos los registros realizados, se ha atacado al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar, donde se encargaban de suministrar terminales de comunicación seguros a la mayor parte de narcotraficante de Andalucía y diverso material de navegación para las travesías en embarcaciones de alta velocidad, las conocidas narcolanchas.
La organización criminal está acusada de la introducción de grandes cantidades de cocaína en territorio español con narcolanchas que partían desde el Guadalquivir y otros ríos de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, las costas marroquíes y Portugal hasta adentrarse en el Atlántico. Una vez allí, se encontraban con buques nodrizas para trasvasar la droga para su posterior regreso a las Islas Canarias y el sur de la península.
Trabajo por la noche y plataformas en el mar
Con la alta velocidad de las narcolanchas, que podían alcanzar los 70 kilómetros por hora, y las comunicaciones encriptadas, con terminales satélites, móviles de difícil rastreo o un lenguaje codificado, los narcotraficantes intentaban evitar ser detectados por las autoridades policiales y esto les permitía poder trabajar por la noche para dificultar la labor policial.
Además, la organización contaba con plataformas acuáticas en las que los pilotos permanecía incluso más de un mes embarcados en alta mar para llevar a cabo sucesivas operaciones y tenían sus propios centros de almacenaje de combustible, con más de 100.000 litros.
Las embarcaciones de menor tamaño eran las encargadas de suministrar tanto la gasolina como lo víveres, equipos de comunicación o la propia ropa para los notarios que acompañaban la droga desde el buque nodriza hasta territorio nacional.
Otras personas de la organización ubicadas en puntos de control hacían labores de vigilancia para determinar la posición de los medios marítimos y aéreos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, lo que abarcaba una amplia red a lo largo de la costa.
Según fuentes policiales, se calcula que la organización criminal fue la responsable de la introducción en Europa de 57.000 kilos de cocaína el pasado año, una cantidad que podría superar los 1.500 millones de euros de valor.








