Detienen a ocho menores por una paliza a otro joven en la que casi pierde un ojo en Nochevieja

Publicado: 25 de enero de 2026
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Detienen a ocho menores por una paliza a otro joven en la que casi pierde un ojo en Nochevieja.

Un chico de 16 años ha perdido un 84% de visión del ojo izquierdo por la brutal paliza que recibió durante la pasada Nochevieja a la salida de una discoteca ubicada en la playa de San Juan, Alicante. El informe del forense deja claro que la agresión le provocó “una rotura coroidea y una hemorragia subretiniana”. Dos semanas después de los hechos, el Grupo de Menores (GRUME) de la Policía Nacional alicantina detuvo a los ocho presuntos participantes en la agresión, todos ellos menores de edad y con edades comprendidas entre los 14 y los 16 años. Los arrestos se llevaron a cabo de forma simultánea en colegios y domicilios de la ciudad.

Desde la Fiscalía de Menores no se ha solicitado, por el momento, el internamiento cautelar de estos ocho detenidos -todos ellos menores- tras conocer el primer informe del forense, que no fija todavía como irreversible la pérdida de visión del ojo izquierdo. Según señalan fuentes del procedimiento, la decisión de la Fiscalía podría revisarse en función de la evolución clínica del menor.

Se inició dentro del local y siguió fuera

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 1 de enero de 2026, durante la celebración de la Nochevieja. Lo que tendría que haber sido una noche de ocio terminó para la víctima con una grave lesión ocular. La paliza empezó dentro de la discoteca, situada en la avenida de los Países Escandinavos, y siguió en el exterior de la misma, de la peor manera posible.

El menor se encontraba en el interior del local acompañado por varios amigos cuando se inició un conflicto con otro grupo de jóvenes, la mayoría de “origen árabe”. Según consta en la investigación, el desencadenante del conflicto fue una discusión verbal dirigida contra uno de los acompañantes del afectado. La intervención de la víctima para recriminar esa actitud agresiva provocó que la tensión escalase de forma rápida; fundamentalmente, por parte de los implicados que posteriormente han sido detenidos.

Fue a partir de ese momento cuando la secuencia de los hechos se acelera. Uno de los integrantes del grupo agresor pidió al personal de seguridad que lo sacara fuera “para pegarle”. Ya en el exterior, el menor fue rodeado y golpeado con empujones, puñetazos y patadas hasta caer al suelo. Una vez en el suelo, se cebaron con él. Las cámaras de seguridad del establecimiento, que fueron posteriormente analizadas por los investigadores, permiten reconstruir la paliza.

Se turnaron para apalear al menor mientras quería reincorporarse

Las imágenes de las cámaras de seguridad muestra como uno de los agresores inicia la violencia con un fuerte empujón y le siguen puñetazos directos al rostro, algunos con ambas manos y los puños cerrados. La agresión continúa incluso cuando la víctima se encuentra ya en el suelo. La instrucción policial concluye que existió “una actuación conjunta, consciente y coordinada”.

El menor logró, malherido, huir del lugar y fue localizado por una patrulla policial, que lo trasladó a su domicilio. Días después, un nuevo parte médico certificó lo irreversible: la pérdida permanente del 84% de la visión del ojo izquierdo, con “rotura coroidea y hemorragia subretiniana”.

La investigación realizada se apoya no solo en las imágenes de las cámaras de seguridad, también en reconocimientos fotográficos realizados por la víctima, que identifica sin ninguna duda a varios de los agresores de la paliza que recibió. El procedimiento está ahora en manos de la Fiscalía de Menores, pendiente de la evolución médica de la víctima y de las decisiones que se adopten en el ámbito judicial. Mientras tanto, el menor afronta las secuelas de una agresión cuya gravedad ya está acreditada, esperando a que el proceso determine responsabilidades.

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