Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, avanzó este miércoles en el Congreso de los Diputados que su ministerio realizará una evaluación o inspección “extraordinaria” de los protocolos de acoso y agresión sexual en el seno de la Policía Nacional para determinar qué falló para que la víctima denunciante del exnúmero dos del cuerpo renunciara a las vías externas.
De acuerdo con el ministro, “se trata de una medida extraordinaria” y reconoció que era “evidente que algo falló” cuando los grupos de la comisión de Interior le instaron a dar cuenta sobre lo acontecido y que conllevó la renuncia de José Ángel González, ex DAO, por agresión sexual a una subordinada. Así, PP, Vox y UPN le pidieron la dimisión ante el ataque “más grave” a la Policía. Con menor hostilidad, pero con contundencia, desde ERC le exigieron “hablar del tema” que afectaba a la credibilidad de la Policía y ponía en cuestión los sistemas de control sobre los comportamientos de sus altos mandos.
Tres reflexiones sobre las consecuencias
Grande-Marlaska, que llegó preparado al Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre este y otros temas, usó más de cinco minutos para leer buena parte de las “tres reflexiones” que llevaba escritas sobre las consecuencias de la denuncia por agresión sexual de una inspectora contra el que fuese máximo responsable de la Policía Nacional, José Ángel González.
El ministro del Interior defendió que existen revisiones de estos protocolos, en la Policía desde 2022 concretamente, pero que, ante la gravedad de lo que ha ocurrido, la Secretaría de Estado de Seguridad realizaría “una evaluación extraordinaria” con la intención de determinar “por qué una policía agredida renunció a denunciar de inmediato el ataque que sufrió” por parte de un superior.
“Es evidente que algo falla si la víctima no utilizó estos protocolos por la razón que fuera”, declaró Grande-Marlaska, que aseguró que desde el Gobierno se quiere “saber con precisión qué ocurrió en este caso y detectar posibles carencias en nuestros protocolos de actuación ante situaciones de acoso sexual o de otro tipo”.
Para el titular del Ministerio del Interior, “lo que la víctima denunció es simplemente gravísimo” y reiteró que nada más tener conocimiento de la admisión a trámite de la querella (un juzgado citó al denunciado y a la mujer el próximo 17 de marzo) pidió en menos de dos horas la renuncia del comisario ya jubilado Jota, como así era apodado José Ángel González. Además, Marlaska defendió la actuación de su departamento porque dio un “cortísimo” espacio de tiempo al alto mando para que asumiera su responsabilidad y dimitiera: “Si él no asumía inmediatamente la responsabilidad, sabía que era cesado inmediatamente”.
En lo que se refiere a la denunciante, el ministro subrayó que era consciente del “dolor” que estos graves hechos le ocasionaron y le estaban ocasionando y que ella sabía “de primera mano que me tenía a mí, a todo el Ministerio del Interior y a toda la Policía Nacional a su disposición en todo lo que pudiera necesitar”.
Grande-Marlaska también fue contundente sobre los “gravísimos” hechos que figuran en la querella y mostró su confianza en que la justicia depurara “con toda firmeza” las responsabilidades que pudieran corresponder al culpable de la agresión. También fue firme al asegurar que lo que “no puedo tolerar” es que se aproveche este suceso para “denigrar” la reputación de la Policía o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o de que se intente presentar a estas como cuerpos “donde los agresores sexuales actúan con impunidad, porque simplemente no es cierto”.








