La Plaza n.º 8 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid ha admitido una querella por una supuesta agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos de una funcionaria de la Policía Nacional contra el Director Adjunto Operativo (DAO), José Ángel González. Este, que era conocido en el Cuerpo de la Policía Nacional como ‘J’, presentó la dimisión en la tarde del martes al ministro del Interior para no dañar el nombre de la institución, según fuentes del área que dirige Fernando Grande-Marlaska.
El órgano judicial especializado en violencia sobre la mujer que instruye la causa ha citado a la víctima y el denunciado para que declaren ambos el próximo 17 de marzo. Lo hace con la intención de escuchar el relato de la víctima sobre los hechos que ella misma ha denunciado y que ocurrieron en abril del pasado 2024. Según la agente, cuando ella se encontraba de servicio, recibió la orden de acudir en un coche camuflado al restaurante en el que se encontraba el DAO comiendo con otro comisario, para posteriormente ordenarle que le llevara particularmente a la vivienda oficial propiedad del Ministerio del Interior.
En dicho lugar, al que ella se negó a subir de forma “verbal, expresa y reiterada” y aceptó finalmente porque “solo iban a hablar”, el mando, prevaleciendo de su autoridad, supuestamente, agredió sexualmente con penetración a su subordinada causándole lesiones, hasta que la víctima pudo zafarse y huir de la vivienda ministerial.
Una expresión grabada
La presunta víctima, que en la actualidad se encuentra de baja por depresión, acusa al comisario José Ángel González de una “penetración sin consentimiento”, según la querella a la que pudo acceder la Cadena Ser. Pese a la negativa de la subordinada, supuestamente, el DAO penetró con sus dedos a la víctima, intentando masturbarla y forzándola a hacer el amor con frase como “Oye, que soy el DAO”. Esta expresión, supuestamente, ha sido aportada al juzgado a través de una grabación de audio que recogería el momento de la agresión sexual y las coacciones posteriores por no querer tener sexo con este alto mando de la Policía Nacional.
Posteriormente, la víctima fue supuestamente coaccionada de forma directa por el denunciado e indirecta por otros altos cargos policiales, en concreto por la mano derecha del DAO, otro comisario, para que no denunciara los hechos, con expresiones como “elige a qué destino/puesto de trabajo que quieres y cuando lo tengas pensado, me lo mandas por wasap”, de acuerdo con las supuestas conversaciones telefónicas que recibió. En la querella se denuncia también una campaña de coacciones, presión psicológica y acoso telefónico, pues se ha aportado un registro de llamadas y mensajes.
La víctima, que llegó a mantener una relación extramatrimonial, según reconoce en la querella, intentó dejarlo, pero no pudo por el temor a represalias profesionales y la presión psicológica mediante la invocación reiterada de su autoridad jurídica.
Hechos muy graves
Jorge Peidrafita, abogado de la víctima, señala que son “hechos muy graves cometidos, sustentados con prueba objetiva, dentro del ámbito del servicio policial, con el enorme abuso de autoridad por el máximo mando del cuerpo policial que debe proteger a la ciudadanía, las mujeres y sus propias funcionarias”.
El abogado indicó que “en este sentido, ante el elevado riesgo que genera esta situación inédita en la Policía Nacional, se reclama al Ministerio del Interior Fernando Grande-Marlaska que adopte todas las medidas posibles para proteger a la funcionaria agredida, que con gran valentía ha denunciado a su máximo jefe por unos hechos que sientan un peligroso precedente, que nunca debería haberse producido”.








