Adiós al tren de borrascas que ha marcado el inicio de este 2026 en nuestro país, en el que se dio un mes y medio de temporales uno tras otro. La llegada de un potente anticiclón desde las Azores bloqueará el paso de nuevas perturbaciones y abre la puerta a una progresiva normalización del tiempo, después de un episodio meteorológico excepcional por su duración e intensidad.
Hasta nueve borrascas han barrido la península y Baleares desde que comenzó el año. De Goretti, el 6 de enero, hasta Oriana, la última. Un encadenamiento poco habitual que ha tenido tiempo suficiente para dejar varios récords en España. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), enero de 2026 ha sido el más lluvioso desde que existen registros, no tanto por los episodios puntuales, sino por la persistencia de las precipitaciones durante semanas consecutivas.
Las lluvias continuadas han anegado el suelo de gran parte de España, con acumulaciones inéditas en numerosas zonas. En lugares como Grazalema, en solo 43 días, se ha recogido más lluvia que la que suele caer en todo un año completo. En total, más de 400 municipios superaron los 500 litros por metro cuadrado desde el pasado 1 de enero.
Embalses llenos por primera vez en décadas
El agua caída tuvo un reflejo directo en los embalses. El nivel de las reservas hídricas protagonizó el mayor incremento registrado en apenas 15 días, con infraestructuras históricas que alcanzaron el lleno por primera vez décadas. Un escenario impensable antes de esta sucesión de temporales.
Junto a la lluvia, el otro gran fenómeno protagonista ha sido la ausencia de sol. La nubosidad persistente convirtió el pasado enero en el menos soleado desde 1996, con rachas prolongadas de días de lluvia en numerosos puntos de la geografía nacional, en algunas ocasiones superiores al mes consecutivo.
Inundaciones y crecidas de ríos
El fuerte vendaval asociado a la borrasca de gran impacto Oriana ha comenzado a remitir y con él también el carrusel de temporales que han azotado a España durante las últimas semanas. La atención de los servicios de emergencias pasa ahora a estar en las inundaciones y la crecida de los caudales en muchos ríos.
Una de las preocupaciones es el elevado caudal de muchos ríos como consecuencia de las intensas lluvias y el deshielo. Por ello, desde la Confederación Hidrográfica del Duero se mantienen todavía más de 40 avisos activos, 13 de ellos son de nivel rojo y de ellos ocho se localiza en el río. La situación más complicada está en San Estaban de Gormaz, donde el río cruza con una altura que ronda los cinco metros.
En el País Vasco, el embalse de Ullibarri, que abastece de agua a Bilbao y Vitoria, sigue aumentando el volumen de agua que almacena a pesar de haber comenzado a desembalsar el agua y está un metro por encima de la cota de aliviadero.
Respecto al Guadiana, arrastra unos 2.000 metros cúbicos por segundo a su paso por Badajoz, donde algunas presas están aliviando agua.
Durante el domingo, a primera hora de la mañana, más de 100 carreteras, la mayoría de la red secundaria, estaban cortadas como consecuencia de inundaciones. La comunidad más afectada fue la de Andalucía, una de las más castigadas por las lluvias de las últimas borrascas.
Hacia la estabilización
Después de unas jornadas marcadas por el viento huracanado que provocó numerosas incidencias y problemas en el transporte por carretera y ferroviario, el tiempo tiende a estabilizarse, las temperaturas subirán de forma generalizada y se abren grandes claros en casi todo el país, con lluvias restringidas a lugares como Galicia, el Cantábrico y los Pirineos.








