La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha confirmado que expertos de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA) participarán como observadores en el proceso de investigación del trágico accidente ferroviario de Adamuz. Esta decisión permitirá un seguimiento europeo del caso que costó la vida a 46 personas el pasado 18 de enero en la localidad cordobesa.
Desde el organismo nacional se ha aclarado que será la CIAF la que realice de forma exclusiva la investigación técnica del siniestro, mientras que los representantes de la agencia europea limitarán su papel al seguimiento del proceso investigador. Ambas partes han establecido ya un contacto inicial y tienen previsto mantener una reunión la próxima semana para abordar los primeros avances de la investigación sobre uno de los accidentes ferroviarios más graves de las últimas décadas en nuestro país.
Esta colaboración internacional surge después de la iniciativa del presidente de la CIAF, Iñaki Barrón, quien el pasado 28 de enero remitió una carta formal a la dirección de ERA invitándola a realizar “un seguimiento del proceso de investigación” con el objetivo de garantizar una mayor transparencia. Barrón destacó en su misiva que este caso podía presentar una oportunidad de aprendizaje y mejora de la seguridad para todo el sector ferroviario europeo, una petición que ha sido aceptada por la agencia comunitaria.
Esta colaboración internacional surge tras la iniciativa del presidente de la CIAF, Iñaki Barrón, quien el pasado 28 de enero remitió una carta formal a la dirección de la ERA invitándola a realizar «un seguimiento del proceso de investigación» con el objetivo de garantizar una mayor transparencia. Barrón destacó en su misiva que este caso podía representar una oportunidad de aprendizaje y mejora de la seguridad para todo el sector ferroviario europeo, una petición que ha sido aceptada por la agencia comunitaria.
El estado de las investigaciones
Respecto a cómo están las investigaciones en estos momentos, la CIAF ha informado que todavía no se ha realizado la extracción de los datos incluidos en los registradores de los trenes siniestrados. Esta demora es consecuencia de la necesidad de obtener autorización judicial previa, dado que la investigación judicial se está desarrollando de manera paralela y el acceso a la información debe hacerse de forma coordinada entre ambas instancias.
Los registradores, conocidos coloquialmente como cajas negras de los trenes, contienen información crucial sobre la velocidad, señalización, frenado y otros parámetros de carácter técnico que pueden resultar determinantes para esclarecer las causas del accidente. La colaboración entre investigación técnica y judicial se antoja fundamental para preservar la cadena de custodia de pruebas y garantizar que los datos puedan ser utilizados en ambos procedimientos.
Sin plazos sobre la investigación
Aunque la CIAF no ha establecido por ahora plazos concretos para finalizar las pesquisas sobre lo ocurrido en el accidente, este tipo de procesos técnicos suelen extenderse durante varios meses e incluso años en los casos que son especialmente complejos. La investigación del accidente ocurrido el pasado enero en la localidad cordobesa requerirá del análisis exhaustivo de múltiples factores, entre los que están el estado de la infraestructura, el funcionamiento de los sistemas de seguridad, la actuación del personal, las condiciones climatológicas y los posibles fallos técnicos.
Con todo, la necesidad de coordinar con la investigación judicial, así como de obtener autorizaciones para acceder a determinadas pruebas y realizar análisis especializados en laboratorios externos contribuye a que se alarguen los plazos. A pesar de ello, desde la CIAF se han comprometido a mantener informados a todos los afectados y a la opinión pública sobres los avances significativos que se vayan produciendo durante el desarrollo de las pesquisas que se están desarrollando con carácter técnico.








