La ganadora del mayor bote de la historia del programa de Pasapalabra, Rosa Rodríguez, se mostró “encantada” de que una parte muy significativa de los 2,7 millones de euros del premio, una cifra superior al 40%, se destine a impuestos ya que podrá devolver, según dijo, a la sociedad todo lo que le ha permitido la misma para estudiar, formarse y disfrutar de servicios públicos durante toda su vida.
Así lo reconoció Rodríguez en una entrevista dada a la Agencia EFE, en la que admite que el porcentaje que se queda Hacienda es elevado, pero también que nunca concibió el premio desde el lujo y sí como búsqueda de estabilidad: “Lo que me va a llegar a la cuenta es más que suficiente para cubrir lo que yo buscaba, que era tranquilidad”. Es lo que declaró Rosa, de 32 años, restando importancia a la cifra final que percibirá tras el pago de impuestos. Por tanto, “no habría podido tener ese proceso si no fuera por las circunstancias personales y familiares, por lo que hicieron mis padres para darnos oportunidades, y también por la sociedad en la que he vivido”.
Por todo esto, la ganadora considera que esta victoria no es solo un triunfo individual, sino también familiar y, en parte, colectivo. “Devolver bastante de todo lo que he recibido, sobre todo en educación y en servicios públicos de los que he disfrutado y disfruto, me parece lógico”, comentó Rosa Rodríguez, que asegura sentirse cómoda contribuyendo con su dinero.
Esta reflexión conecta de forma directa con su preocupación por la falta de estabilidad que hay en gran parte de la juventud, sobre todo en lo referido al acceso a una vivienda y en la construcción de un proyecto de vida, como le ha ocurrido a ella misma a pesar de tener 32 años y llevar trabajando desde los 20. “Estamos viviendo los jóvenes en tiempos complicados económicamente a nivel mundial, ya no solo es España”, asegura la ganadora de Pasapalabra, que también comentó que vivió el programa “como un sueño, una locura, una ilusión a la que aferrarse y aislarse de ese futuro tan poco halagüeño que se nos presenta”.
En el caso de esta profesora, el premio le permitirá elegir la vivienda que le guste, seguramente algo más de lo que aspiraba antes de ganar tal cantidad de dinero, aunque no quiere grandes lujos ya que su modo de vida seguirá siendo sencillo: “El dinero es tranquilidad, comprar tiempo y paz mental”, comentó Rosa Rodríguez en la entrevista.
Rivalidad, pero siempre con respeto
Este premio, el mayor de Pasapalabra en toda su historia, lo ha conseguido al superar a Manu, un contrincante con el que la rivalidad se ha basado en el respeto, sin una salida de tono, algo que contrastaba en muchas ocasiones con el de los protagonistas de informativos, que iba después del concurso. “Todo sería mucho mejor si, sobre todo, las personas que nos representan, que están en los altos mandos y poderes pensarán que se puede pensar diferente, debatir y tener puntos de vista diferentes, pero desde el respeto al otro por sus argumentos, pensamientos y creencias”.
En la entrevista Rosa dejó clara su forma de ser y ahora, tras la vorágine del concurso, tiene como prioridad inmediata recuperar el tiempo perdido, lo que significa volver a estar con amigos, recuperar rutinas y disfrutar de la normalidad. Más adelante, asegura, planeará algún viaje con la familia, en el que no tendrá que hacer tantos números. Un lugar al que le gustaría ir es a Argentina, país en el que nació.








