El autor del asesinato, tal y como él confesó, de un anciano al que cuidada y cuyo cadáver metió en un bidón con cal, retiró hasta 100.000 euros de las cuentas del octogenario, según declararon varios agentes de la Guardia Civil en el juicio en el que la Fiscalía pide que sea condenado a prisión permanente revisable.
La Audiencia Nacional de Madrid ha continuado este martes el juicio con jurado a Jaime E.M.R, acusado de asesinar en 2023 a una persona de 80 años a la que cuidada en su casa de San Martín de Valdeiglesias, una localidad del suroeste de Madid, que había comprado gracias a un préstamo del anciano.
Además de la prisión permanente revisable por el asesinato, desde la Fiscalía se piden seis años de cárcel y 3.600 euros de multa por un delito continuado de apropiación indebida al haber retirado dinero de la persona fallecida.
Fue delatado por su propia esposa
En la segunda sesión del juicio han comparecido varios de los agentes de la Guardia Civil que indiciaron que el día 19 de septiembre de 2023 encontraron a Jaime E.M.R en una finca de Sotillo de la Adrada, en la provincia de Ávila, cerrada con candando y que este les abrió la puerta y confesó “muy afectado” que asfixió el 12 de julio anterior a la víctima como consecuencia de “un arrebato”.
Se trasladaron hasta dicho lugar alertados esa tarde por la esposa del procesado, ante la que había confesado el crimen por la mañana. En un principio ella fue también investigada, pero el juzgado archivó la causa al concluir que no había indicios de que ayudase a su pareja.
Los agentes esposaron al procesado “por su propia seguridad”, ya que amenazaba con quitarse la vida. Acto seguido registraron la finca y encontraron un coche con una caja de listones de madera atornillada en el maletero junto a una carreterilla, narraron los agentes. Los expertos en criminalística abrieron la caja, que fue hecha a medida para ocultar su contenido, y hallaron un bidón de plástico azul en el que había depositado el cadáver del anciano cubierto con cal.
Además, los agentes indicaron que el procesado tenía en su poder las tarjetas de crédito de la víctima, aunque no estaba autorizado en sus cuentas, y que, de un saldo aproximado de 118.000 euros en la fecha de la muerte de Manuel, el día del arresto solo quedaban sobre 8.200 euros. Según destacaron desde la investigación, de las tarjetas se retiraban diariamente montantes de 600 o 1.000 euros, presumiblemente por parte de Jaime E.M.R.
Los guardias civiles declararon que los repetidores de telefonía ubicaron al acusado el 12 de julio en el hospital que estaba ingresado Manuel, de donde salieron y tras lo que el acusado “le estranguló con el cinturón de seguridad” cerca de una gasolinera próxima a Brunete.
Momificado, con pañal y con una pulsera del hospital
Los investigadores contaron en el juicio que encontraron recibos que desvelaban que el acusado había comprado los tablones para esconder el cadáver en una local de bricolaje usando la tarjeta del fallecido. Asimismo, los guardias civiles relataron que, cuando abrieron el bidón, el cadáver estaba completamente cubierto con polvos blancos y ennegrecido, pero no putrefacto, ya que la cal lo había momificado o disecado.
El cadáver solo llevaba puesto un pañal, un reloj y la pulsera de ingreso que le habían colocado en el hospital.
Durante los próximos días, en el juicio, testificarán la esposa del procesado y la dueña de la finca en el que se halló el cadáver.








