Noe Ruckstuhl era un niño de 13 años de origen suizo que vivió durante un tiempo junto con su familia en Lanzarote, donde era muy conocido entre los vecinos por su compromiso con el medioambiente y el cuidado del litoral. Participaba de forma muy activa en la limpieza de playas con el colectivo Lanzarote Limpia, hasta que hace dos años tanto él como su familia dejaron la isla para vivir una nueva etapa en Portugal. Fue en el país vecino, el pasado 21 de enero, donde el joven sufrió un grave atropello mientras regresaba del colegio a casa en bicicleta.
Noe falleció después de nueve días hospitalizado después de ser atendido de emergencia en el lugar de los hechos, cerca de su domicilio. Sus padres observaron desde su ventana la llegada de los sanitarios, sin imaginar que el accidentado era su hijo. Al no responder al teléfono, acudieron a dicho punto donde se encontraron a Noe siendo atendido por el personal médico.
Tras varios días, la historia de Noe llegó a Lanzarote, donde generó un gran impacto y sus vecinos mostraron sus muestras de cariño a la familia, que se había trasladado hace un tiempo a la localidad de Sobral do Parelhão, situada a unos 40 minutos al norte de Lisboa.
El accidente conllevó graves lesiones para Noe
El menor presentó daños severos en el cerebro, la cadera y otras partes del cuerpo como consecuencia del impacto. Nada más ingresar en el hospital fue sometido a un intervención quirúrgica de cerca de cuatro horas y permaneció en coma durante los nueve días en los que estuvo hospitalizado. Su padre, Tobi, declaró a Las Provincias, periódico canario, que sabían que “su estado era muy grave, pero nunca pensamos que iba a morir”. En la familia del joven siempre se aferraron a la idea de que podía salir de esta, a pesar de la gravedad de las lesiones. Finalmente, esto no sucedió por la gravedad de las mismas y falleció.
Una labor recordada como voluntario ecologista en Lanzarote
Noe Ruckstuhl formaba parte de Lanzarote Limpia, un colectivo independiente formado por ciudadanos de la isla que se dedicaba a la protección de las playas y zonas naturales del entorno. El menor participaba de forma activa en la recogida de residuos, plásticos y basura del litoral, ayudando de esta manera a fomentar la conciencia ecológica entre la población. Aunque la familia se trasladó a Portugal, Noe regresaba en verano a la casa que sus padres mantienen en Mala y junto con su hermano participaba en las batidas de limpieza. Así, playas como Famara o Papagayo son puntos que se han visto beneficiados por la acción de esta organización de voluntarios. Además de las tareas de limpieza, Noe también realizaba fotografías para documentar y difundir los resultados de las actividades de limpieza que desarrollaban.
Donación de órganos y un homenaje póstumo
Tras el fallecimiento del joven Noe, sus órganos fueron donados para poder ayudar a salvar otras vidas, algo que sus padres consideran como un consuelo y que lo convierte, según sus propias palabras, en “un héroe”.
Para el próximo 8 de febrero, domingo, el colectivo Lanzarote Limpia ha convocado una jornada de limpieza a las 10:00 horas en la playa de Tía Vicente para honrar su memoria. En su cuenta de Instagram comunicaron que “celebraremos el legado de nuestro pequeño Noe. Sacar muchas fotos para plasmar lo que un grupo de personas maravillosas logran cuando unen sus fuerzas”. El texto iba acompañado de una imagen del joven haciendo una fotografía con su cámara.








