La librería Tipos Infames, especializada en narrativa independiente, anunció que cerrar las puertas de su local de Malasaña a mediados del próximo mes de febrero como consecuencia de la “gentrificación” después de 15 años en activo. Así fue anunciado en las redes sociales de la que fuese Premio Librería 2021 con un libro en el que sus dueños lamentan haber tenido la misma suerte “que muchos comercios locales”, que se vieron abocados al cierre por el mismo motivo. En la publicación quisieron aprovechar para “agradecer a muchísima gente, a lectoras, lectores, editoriales. Toda la gente que de una forma o de otra ha formado parte de este bonito proyecto que ha durado más de 15 años, pero del que tenemos que despedir”.
En su vídeo de anuncio de despedida argumentan el motivo, del que ellos también han formado parte del cambio del barrio, que ahora cuenta con unos precios disparatados: “Cuando llegamos esta calle era muy distinta. Ha cambiado todo lo que nos rodea, los alquileres y los vecinos. También han abierto más librerías y hay gente que no vive aquí, pero que viene a comprar discos a Jazz y Más, por ejemplo, y luego pasa por aquí o a la inversa”.
Aunque reconocen su sentimiento de tristeza por el fin del proyecto, también se mostraron “satisfechos” después de conseguir que durante una década y media Tipos Infames estuviera “en el mapa de las librerías de España” y se convirtiese en una “referencia” en algunos casos. Así, lo que fue “el proyecto de tres amigos” realizó un llamamiento a sus seguidores para que les acompañen en esta despedida y “dilapidar el tiempo” con sus fundadores.
Compañeros de facultad
Tipos Infames es la historia de tres estudiantes, compañeros, de Historia del Arte de la Universidad Complutense: Gonzalo Quiepo, Alfonso Tordesillas y Francisco ‘Curro’ Lorca que pidieron un crédito en plena crisis y decidieron montar un espacio de venta de libros en el que también se pudiera beber un vino o tomar un café. Uno de ellos hizo de agente inmobiliario y peinaron la zona, optando por el barrio de Malasaña, donde se encontraba tiempo atrás una librería que les gustaba, El Bandido Doblemente Armando. Allí sentían que café y libros estaban en compartimentos diferentes y querían mezclarlos: “Los libros y los vinos, entre otras cosas, nos habían unido en la facultad y quisimos montar esa librería que a nosotros nos hubiera gustado como lectores”.
La apuesta de estos tres compañero fue un éxito rotundo y contra todo pronóstico: “Teníamos 30 años y ninguna obligación familiar, era un gran momento. Trabajábamos de lunes a viernes de 10 a 10 y viernes y sábado hasta la una de la madrugada. Fue agotador y genial”. Ahora ha llegado el fin, primero con el cierre del espacio en el que se concentraba la literatura infantil, novela gráfica y poesía durante este mes de enero y a mediados de febrero con la clausura de “la nave nodriza”.
Muestras de apoyo
La publicación realizada se ha llenado de muestras de apoyo. Entre las muchas recibidas destaca la del chef José Andrés, qué ha preguntado qué es lo que necesitan los fundadores para “cubrir y aguantar”. También se recibieron mensajes de políticos madrileños, periodistas y personalidades del mundo de la literatura, así como de editoriales y de otras librerías.
Entre la clase política estaban las portavoces de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, y en la Asamblea, Manuel Bergerot. La primera de ellas reivindicó la labor de la librería como “espacio cultural clave” en la capital y ha lamentado que se esté quitando a la ciudad “todo lo bueno para convertirá en un parque temático para ricos y turistas”. Bergerot aseguró que “Madrid es un espacio en el que los pequeños comercios y la cultura ya no tienen cabida”.








