Un hombre ha resultado muerto y una mujer se encuentra herida de gravedad después del desprendimiento de una gran roca del acantilado que impacto en su vivienda, en la Cala Sant Esteve, en el municipio de Es Castell, en Menorca. Según ha trascendido, el derrumbe se produjo sobre las 4:15 horas de la madrugada y tras el aviso acudieron al lugar los Bomberos, 061 y la Guardia Civil, que se encontraron a su llegada a dos personas atrapadas bajo los escombros.
La roca desprendida del acantilado tiene unos cinco metros de diámetro y cayo sobre la terraza de un edificio que está compuesto por tres viviendas. La misma atravesó dos plantas, hasta caer en el dormitorio de la planta baja en la que se encontraba la pareja. En dicho edificio viven siete personas de una conocida familia de la localidad menorquina, una en la segunda planta, otras cuatro en la primera planta y las dos de la planta baja.
El hombre, que contaban con 66 años, fue hallado muerto mientras que la mujer, de 62 años, pudo ser rescatada por los equipos de emergencia y traslada al hospital. Un primer pronóstico sobre la mujer fue el de aplastamiento de sus miembros inferiores y otras partes del cuerpo. Fue hallada consciente y sufre un politraumatismo grave, permaneciendo en observación en Urgencias con pronóstico reservado.
Los hijos de esta pareja, con los que se comparte habitualmente el inmueble, estaban la pasada noche en las plantas superiores, que estaban desocupadas en el momento del incidente.
Una operación de difícil acceso
El derrumbe ha afectado a un chalet situado en la zona del Fort Marlborough, en a boca del puerto de Maó de Menorca. Se trata, según las autoridades, de una operación de difícil acceso en una zona con poca cobertura telefónica. Para evaluar la situación, los equipos de rescate tuvieron que ayudarse de un dron, además de tener que desalojar una decena de viviendas de la zona afectada por el desprendimiento de la roca.
Con el dron, los bomberos de Menorca lograron obtener las primeras informaciones sobre el alcance del derrumbe mortal tras la caída de la roca. Las imágenes obtenidas gracias a la utilización del dron, que voló a unos 40 metros de altura de la vivienda, mostraban el boquete abierto por la roca en el techo del edificio. El aparato fue manejado por la asociación Búsqueda y Rescate de Menorca (BURESMEN), que desde hace unos meses tiene un convenio firmado con el Consell de la Isla para dar apoyo logístico en situaciones de emergencia como la ocurrida este martes.
El edificio que resultó afectado fue vallado por la policía local de la localidad y la Guardia Civil. Además, se tuvo que apuntar el bloque para evitar posibles nuevos desprendimientos. También destacar que los bomberos tuvieron que necesitar una grúa de grandes dimensiones, con capacidad para levantar hasta 120 toneladas, para retirar las rocas que quedaron encima del techo de la vivienda, así como numerosos escombros que quedaron por las inmediaciones de la misma.
Este nuevo accidente mortal en una vivienda Baleares se produce después de que la madrugada del pasado 15 de enero un joven de 18 años perdiese la vida por el derrumbe del techo de su casa de Manacor, en Mallorca, mientras dormía en una litera junto a su hermano. Los dos jóvenes, el que sobrevivió de 12 años de edad, quedaron atrapados bajos los escombros. Cuando se produjo el rescate, el mayor ha ya había fallecido mientras que el menor fue asistido por los servicios de emergencia y trasladado a un hospital.








