El segundo día consecutivo de suspensión del servicio ferroviario de Rodalies volvió a pillar por sorpresa a muchos de los viajeros, que se fueron a dormir el día anterior pensando que al despertarse todo iba a volver a la normalidad y se encontraron con que todo seguía igual, se mantenía el plante de los maquinistas.
Así, muchos usuarios de este medio de transporte mostraron su malestar por la decisión tomada por estos trabajadores. Nieves, que se desplazó desde Vilafranca hasta la estación de Sant Vicenç de Calders a coger un tren hasta la capital catalana, aseguró que “es indignante porque hasta ayer por la noche hemos estado pendientes de la situación y hemos salido de casa con la seguridad de que habría trenes. Teníamos que viajar a Barcelona porque mi hija contaba con nosotros para cuidar a sus hijos”. A las 07:30 de la mañana, ella y su marido, José María, se encontraban en la estación pero no pasó ningún tren y se vieron obligados a volver a casa, al igual que les pasó a muchas otras personas con las que se cruzaron.
Una situación similar vivió Aida en la estación de Sants de Barcelona, el epicentro del sistema ferroviario de la comunidad catalana. Ella, residente en Tiana, también mostró su malestar por la situación de Rodalies: “Normalmente cojo un bus hasta el tren y en plaza Catalunya paso al metro. Ayer no nos dijeron nada de nada y el mismo conductor del bus nos informó en Sants de que no podíamos utilizar el tren. Acabé llegado tarde al trabajo. Hoy me he levantado pensando que tampoco iba a funcionar pero como que decían que sí lo he intentado, pero ya vemos que no”. Añadió que volver a casa le supuso una “odisea” porque tuvo que coger un metro y dos autobuses.
En cuanto a Ramón, un joven de El Prat que utiliza de forma habitual Rodalies como medio de transporte, mostró también su indignación al levantarse y ver que no pasaban trenes, pese a que la noche anterior el Govern de la Generalitat anunciaría que se recuperaría el servicio de manera gradual tras realizarse las comprobaciones de seguridad de la infraestructura. “Es impresionante. Pero si dijeron explícitamente que sí que habría servicio. Es delirante. Ya podrían haber dicho que no sabían lo que ocurriría o que estaba por confirmar”, comentó Ramón.
Colas para subir a los autobuses
Además de los habituales usuario de Renfe, los problemas de circulación de trenes también están haciendo mella en los viajeros que utilizan los autobuses interurbanos para acceder a la capital catalana y que durante estos días están viendo como los vehículos se han llenado a rebosar e incluso muchos se tenían que quedar fuera por falta de espacio en el interior.
Esto es lo que le ocurrió a Pau, un estudiante que está de prácticas en una empresa y que habitualmente coge el bus de la línea 618 para poder llegar de Calella a Barcelona. El primer día, él no pudo subir al autobús porque cuando llegó a su parada, el vehículo ya estaba lleno. Sí lo pudo hacer al día siguiente, aunque tardó más de 20 minutos en pasar por Calella y el tiempo del viaje se prolongó también porque la C-31 iba “colapsada”.
Detrás del bus que cogió Pau llegó un minibús de la misma línea, cuyo conductor aseguró que haría el viaje hacia la capital barcelonesa “solo si venía más gente”. Diego Martín, secretario general de SEMAF (Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios), lamentó que ni la Generalitat ni Adif anunciasen de que el servicio iba a estar detenido.








