Mónica García, ministra de Sanidad del Gobierno de España, presentó las cifras de actividad de 2025 junto con Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). El balance refleja la cifra de 3.399 trasplantes renales, 1.276 hepáticos, 556 pulmonares, 390 cardíacos, 103 de páncreas y 11 intestinales. Estos fueron posibles gracias a los 2.547 fallecidos y 408 personas que donaron un órgano en vida.
Tras la información ofrecida, destaca que el trasplante cardíacos marcó un máximo histórico con un crecimiento de un 12% respecto del año anterior, 2024. También crecieron los de páncreas (6%) y el intestinal (175%). Sin embargo, los trasplantes hepáticos bajaron un 5% y los pulmonares un 11%.
En cuanto a donación en asistolia, aquella que se realiza tras parada cardio-respiratoria, representa ya el 56% de todos los donantes, con 1.416 casos. España es el único país que trasplanta todo tipo de órganos procedentes de este tipo de donación. El dato cobra todavía más relevancia cuando se compara con otros países: Estados Unidos tuvo un 49,7 de donantes por millón en 2024, Italia un 30,6, Francia un 28,6 y el Reino Unido un 20,4.
Sobre el perfil del donante, este ha cambiado de forma radical en las últimas décadas. Los accidentes de tráfico, que antes era la principal fuente, ahora solo representan un 3% del total. En estos momentos la principal causa es el accidente cardiovascular (52%). El 60% de los donantes superó los 60 años y el más longevo contaba con 93 años.
Cantabria, líder en donaciones
La comunidad cántabra alcanzó una tasa de 103,4 donantes por millón de habitantes, seguida de Navarra (88,2), Asturias (64,4) y País Vasco (64,3). Doce comunidades autónomas superaron los 50 donantes por millón, siendo las que más crecieron Aragón (71%), País Vasco (19%) y Asturias (16%). El intercambio de órganos por comunidades permitió realizar 1.416 trasplantes, el 23% del total y un 6,5% de los receptores se operaron fuera de su comunidad de residencia.
Una nueva estrategia para los trasplantes
La ministra anunció una nueva estrategia para el periodo 2026-30 con cinco líneas de trabajo. La primera busca ampliar la detección de posibles donantes y reducir las negativas familiares, que todavía suponen un 22%. También incluye un protocolo específico para trasplantes entre personas con VIH, tras las orden ministerial de 2025 que levantó la prohibición de 1987.
Otros objetivos pasan por impulsar la donación renal de vivo, mejorar el acceso para pacientes con dificultades especiales y reforzar los equipos de coordinación. “La actividad ha crecido cerca del 50% en poco más de una década y necesitamos más recursos humanos”, aseguró Mónica García.
El año pasado se atendió a 298 pacientes en urgencia cero, se trasplantaron 180 niños y 193 pacientes hiperinmunizados gracias a los programas de priorización. Pese a los buenos datos, 5.163 pacientes esperaban un trasplante a finales de año, 77 de ellos menores.
Entre los logros conseguidos durante el año 2025 destaca el primer trasplante cardíaco parcial en una bebé de siete meses, una técnico que permitió sustituir solo la parte dañada del corazón con tejido que crece con el niño. También la realización de 17 trasplantes renales cruzados, entre los que se incluyó uno en cooperación con Portugal.
Desde el año 2021, 226 personas que solicitaron la eutanasia decidieron donar sus órganos, algo que ha permitido llevar a cabo 643 trasplantes en nuestro país. La ministra de Sanidad subrayó que detrás de cada cifra hay profesionales coordinados con la ONT y familias que toman decisiones difíciles en momentos complicados, pero con ellas consiguen que otras personas puedan seguir viviendo.








